La fiesta más importante para nosotros es la Navidad. Los preparativos empiezan ya en Adviento: compramos regalos, hacemos pastas y decoramos la casa. En muchas ciudades hay mercados navideños con vino caliente.
El día más importante es la Nochebuena, el veinticuatro de diciembre. Decoramos el árbol, cenamos —tradicionalmente sopa de pescado y carpa con ensaladilla— y después vienen los regalos. En la República Checa los trae el Niño Jesús; en España los traen los Reyes Magos el seis de enero.
La Nochevieja la paso con mis amigos. A medianoche brindamos con cava y vemos los fuegos artificiales. En España existe la costumbre de comer doce uvas con las doce campanadas.
La Pascua checa es distinta de la española. Los chicos trenzan una vara de sauce y golpean suavemente a las chicas, que les dan huevos pintados. A los extranjeros les parece raro, pero es una vieja costumbre relacionada con la fertilidad y la salud.
En España hay fiestas que nosotros no conocemos: las Fallas de Valencia, la Feria de Abril de Sevilla o los San Fermines de Pamplona. Creo que las tradiciones son importantes porque unen a la familia y a la gente de un lugar.