Por suerte casi siempre estoy sano. Nunca he estado gravemente enfermo, pero como todo el mundo me resfrío una o dos veces en invierno. Entonces me duele la garganta, toso y a veces tengo fiebre.
Cuando estoy enfermo me quedo en casa, bebo mucho té con miel y tomo vitaminas. Normalmente eso ayuda. Si no mejoro en unos días, voy al médico de cabecera.
Para ir al médico hay que pedir cita. El médico pregunta qué te pasa, te examina y luego receta medicamentos. Con la receta vas a la farmacia. En la República Checa la asistencia sanitaria está cubierta por el seguro, así que se paga muy poco.
Intento llevar una vida sana. Para mí eso significa sobre todo tres cosas: hacer suficiente ejercicio, comer bien y dormir lo necesario. Hago deporte dos veces por semana y camino mucho. No fumo y casi no bebo alcohol.
Lo que me cuesta es dormir bastante. Antes de los exámenes estudio hasta tarde y luego estoy cansado todo el día. Sé que el estrés, a la larga, perjudica la salud.