Normalmente como tres veces al día. Para desayunar suelo tomar pan con queso o cereales con yogur y un té. A veces por la mañana no tengo hambre, pero sé que el desayuno es la comida más importante del día.
Como en el comedor del instituto. Siempre hay una sopa y dos platos principales para elegir. La comida no siempre es buena, pero es barata y rápida.
Por la noche cocina mi madre o cocino yo. No sé cocinar muy bien, pero soy capaz de hacer pasta con tomate o una tortilla.
La cocina checa es bastante contundente. Los platos típicos son el cerdo asado con knedlíky y col, el gulash o la svíčková, que es lomo de ternera con salsa de nata. La cocina española es más ligera: la paella, la tortilla de patatas, el gazpacho o las tapas.
Intento comer de forma sana: mucha fruta y verdura, poco azúcar y comida rápida solo de vez en cuando. Por desgracia no siempre lo consigo, sobre todo cuando tengo poco tiempo.